Intel prepares to use lasers, light to shuffle data between computers – Components, processors, intel – Computerworld

Intel is taking the first steps to implement thin fiber optics that will use lasers and light as a faster way to move data inside computers, replacing the older and slower electrical wiring technology found in most computers today.

Intel’s silicon photonics technology will be implemented at the motherboard and rack levels and use light to move data between storage, networking and computing resources. Light is considered a much faster vehicle to move data than copper cables.

The silicon photonics technology will be part of a new generation of servers that will need faster networking, storage and processing subsystems, said Justin Rattner, Intel’s chief technology officer, during a keynote at the Open Compute Summit in Santa Clara, California, on Wednesday.

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At the conference, Intel and server maker Quanta Computer are showing a prototype server rack architecture that is capable of moving data using optical modules. The server uses an Intel silicon switch and supports the chip maker’s Xeon and Atom server chips.

The new rack architecture with silicon photonics is a result of more than a decade of research in Intel’s laboratories, Rattner said. He said silicon photonics could enable communication at speeds of 100G bps (bits per second), and transfer data at high speeds while using lesser power compared to copper cables. The technology could also consolidate power supplies and fans in a data center, reducing component costs.

Intel’s research revolved around the production of devices needed to implement silicon photonics at the rack level, including modulators and detectors. The company is now producing silicon photonics modules that can transfer data at 100G bps, and is offering it to a few clients for testing.

Silicon photonics could potentially redefine server designs, Rattner said. With the high-speed bandwidth, processing and storage units could be decoupled from servers and stored in separate boxes. Once the infrastructure with silicon photonics is in place, server designs could change even more, Rattner said.

Intel is working with Facebook to define new server technologies that will lead to the decoupling of computing, networking and storage resources. The high-bandwidth connection offered by silicon photonics will be key in bringing the rack technologies to reality, and the processor, switch and other modules need to work together on power management, protocol support, load balancing and handshakes to make high-speed data transfers possible.

Critical to this step is “the introduction of silicon photonics in not just the inter-rack fabric, but also the intra-rack fabric,” Rattner said.

Intel is already using fiber optics with its Thunderbolt connector technology, which like USB 3.0, shuffles data between host devices and peripherals. At last week’s International CES show in Las Vegas, Corning announced Thunderbolt Optical Cables that can stretch up to 100 meters.

Intel is being aggressive with pushing silicon photonics into the data center, said Jason Waxman, general manager of the cloud platforms group, in an interview. He said it could be in use in fewer than five years, but did not commit to a timeline.

There are multiple protocols that could be supported for high-speed data transfers, including InfiniBand, Ethernet and PCI-Express, Waxman said. Intel said it will implement the InfiniBand networking technology inside its chips, which could enable faster data transfers.

It is only a matter of time until copper wires are replaced by fiber optics, said Dean McCarron, principal analyst at Mercury Research.

“Over time you will see the server communication infrastructure — which includes switches — to include photonics,” McCarron said.

High-speed communication networks use optical technology, and so far the bandwidth in servers was adequate, McCarron said. But with more data flowing through networks, there is a growing demand to crank up the speed over connections, which is where silicon photonics comes into play.

“We’re going to keep seeing continued demands for the interconnect. It is a forgone conclusion we will have to go to photonics,” McCarron said.

Initial implementations may be expensive, and there may be a need to introduce protocols that could enable high speed data transfers over fiber optics.

“Eventually the signalling gets far too complex, and the move to photonics makes sense,” McCarron said. “The motivation is how do you economically get to higher speeds.”

Agam Shah covers PCs, tablets, servers, chips and semiconductors for IDG News Service. Follow Agam on Twitter at @agamsh. Agam’s e-mail address is agam_shah@idg.com

Público.es y su delirante alegato contra la química | SCIENTIA

Querida periodista de público.es,

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¿Por qué hoy, precisamente hoy, me has hecho esto? Sabes perfectamente que llevo luchando mucho tiempo contra la quimiofobia que se está instaurando peligrosamente en nuestro país y llegas tú, el 17 de enero, precisamente el 17, y escribes uno de los alegatos más quimiofóbicos y delirantes que he leído últimamente.

Sí, como verás estoy muy cabreado, pero es que no tiene perdón que el Día de San Antón me hayas dado un disgusto como este… ni tampoco que hayas metido una de las patas más gordas que recuerdo en el mundo del periodismo científico… si es que este artículo se puede calificar así. Te cuento.

Ayer leí tu artículo Adictos a la comida basura publicado en un blog de público.es. No voy a entrar en los efectos negativos de la comida basura o en su posible capacidad para crear adicción, esos son temas para otro post, sino que voy a criticar lo que expones a partir del tercer párrafo de tu texto.

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“La mayor parte de comida que compramos está elaborada con altas dosis de aditivos químicos de síntesis como colorantes, conservantes, antioxidantes, espesantes, estabilizantes, potenciadores del sabor, reguladores de acidez, almidones modificados, etc. que alteran el alimento en función de los intereses de la industria […] El objetivo, vender más.”

Ester, eso no es verdad. Afortunadamente para nosotros, los consumidores, existen los aditivos. Sin ellos no hubieras podido comer muchos de los alimentos que has ingerido hoy ya que no serían aptos para el consumo humano porque ni fisiológicamente ni psicológicamente estamos preparados para su ingesta… por no hablar de lo más importante: sin la presencia en su composición de algunos aditivos muchos alimentos serían muy peligrosos para la salud por lo que podríamos padecer graves enfermedades si los consumiéramos. En el caso de los conservantes huelga decir las ventajas de su uso como un mayor tiempo de conservación, la prevención de cualquier tipo de problema sanitario relacionado con el alimento, etc. Por eso querida periodista no se puede afirmar con esa ligereza que los aditivos alteran el alimento en función de los intereses de la industria. Creo que tanto tú como yo podemos dar gracias a su existencia. Pero déjame que siga porque lo más grave de tu artículo está aún por llegar.

A continuación dices:

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“Varias investigaciones señalan el impacto negativo que el consumo recurrente de algunos de estos aditivos puede tener en la aparición de enfermedades como alergias, hiperactividad infantil, problemas de sobrepeso…” y te refieres a un estudio del 2007. Más adelante te apoyas en un documental para relacionar la ingesta de estos aditivos con el incremento de patologías tales como el cáncer, la esterilidad, los tumores cerebrales, el párkinson… ¡¡y hasta la esterilidad!!

Te recuerdo que en España, al igual que en todos los países de la Unión Europea, para que un aditivo pueda ser utilizado en la elaboración de un producto alimenticio debe haber sido evaluado toxicológicamente y sometido a exigentes ensayos que demuestren su inocuidad, incluyendo en caso de que fuera necesario el posible establecimiento de una ingesta diaria admisible y teniendo en cuenta a los grupos de consumidores más vulnerables. Por todo ello asociarlos con toda esas patologías a las que te refieres está fuera de lugar. Permíteme que te recomiende el post “Sin conservantes ni colorantes…¿por qué no?”. Sigamos.

A continuación afirmas, en una frase gloriosa, que “la solución radica en sustituir dichos aditivos artificiales por otros naturales, pero estos son más caros y la industria alimentaria los descarta. El dinero manda”. ¿Podrías explicarme este punto? ¿Tú estás segura que eso es así? Para empezar no hay problema… por lo que no hace falta una solución. Además, no existe ninguna diferencia sobre el efecto en la salud del consumidor en el caso de emplear aditivos de procedencia natural en lugar de otros de procedencia artificial y, sobre todo, generalizar que los aditivos de origen natural son más caros que los de origen artificial y por eso no se suelen emplear tampoco es correcto.

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Sigamos que vamos acercándonos al momento cumbre de tu artículo. Pasamos al campo de las conspiraciones.

“Escándalos alimentarios como el de las vacas locas, la gripe aviar, los pollos con dioxinas, la E. coli… son sólo la punta del iceberg de un modelo agrícola y alimentario que antepone el afán de lucro de unas pocas empresas que monopolizan al sector a las necesidades alimentarias de las personas.” ¿Estás completamente segura que las empresas alimentarias que emplean productos químicos son las responsables de esas crisis alimentarias? Te lo digo porque la realidad es exactamente la contraria y algunas de esas crisis, como el caso de la E. coli u otras, podrían haberse evitado si se hubiesen empleado los pertinentes productos químicos.

Afirmas sin ningún pudor que muchos compuestos químicos empleados en la industria alimentaria pasan los controles sanitarios gracias a “los vínculos estrechos de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) con la industria biotecnológica y agroalimentaria, así como la dinámica de “puertas giratorias” entre ambos.” ¿Tienes pruebas de todas esas gravísimas acusaciones? ¿Podrías mostrarlas?

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Llegamos al punto cumbre. No seré yo, un simple bloguero murciano, quien te diga cómo debes hacer tu trabajo, pero hay cosas que creo que se pueden hacer mejor y una de ellas es estar al día de lo que ocurre en el campo de la legislación alimentaria. En tu artículo, que firmas como periodista y activista, sentencias que “¿cómo es posible que la industria agroalimentaria, por ejemplo, siga utilizando un edulcorante no calórico como es el aspartamo, en productos etiquetados como light, 0,0%, sin azúcar, cuando varios experimentos han demostrado que el consumo continuado de dicha sustancia puede resultar cancerígeno?”

Por aquí, Ester, sí que no paso. Ya es mala suerte que se te haya ocurrido relacionar el aspartamo con el cáncer precisamente la semana que la EFSA ha emitido un informe en el que afirma que este aditivo es totalmente seguro, descartando, después de una minuciosa revisión de todos los informes y artículos científicos elaborados por especialistas, cualquier posible relación del aspartamo con el cáncer u otra patología. Según la EFSA la ingesta diaria admisible (IDA) de aspartamo se considera “segura para la población general y la exposición de los consumidores al aspartamo está por debajo de esta IDA” Además la ingesta habitual de cualquier persona queda muy lejos de la dosis máxima diaria de seguridad recomendada.

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Pero lo mejor lo has dejado para el final. En tu afán por dejar un artículo para la posteridad concluyes tu post con uno de los más gloriosos párrafos que un servidor ha podido leer en años: “Y si consumimos productos elaborados con altas dosis de pesticidas, fitosanitarios, transgénicos, edulcorantes, colorantes y sustancias que nos convierten en adictos a la comida basura, esto acaba, tarde o temprano, teniendo consecuencias en nuestra salud.”

Pero vamos a ver, ¿qué tienen que ver los transgénicos, los fitosanitarios o los otros compuestos que con la adicción a la comida basura? O sea, que si se modifica genéticamente un salmón para que crezca de forma más rápida y posteriormente yo lo consumo… ¿me van a entrar ganas de ir al Mc Donald´s? ¿O te refieres a que si para el cultivo de un tomate que compro en un supermercado se ha empleado un pesticida ya no podré resistirme a ir corriendo al Burger King y pedirme un doble whopper con queso?

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Queridos amigos de público.es, desde hace tiempo me tenéis perplejo con vuestras actuaciones, pero hoy habéis llegado muy lejos con este alegato quimiofóbico y me habéis cabreado muchísimo… ¿Y tenía que ser hoy? ¿No podíais haber esperado a otro día para darme este disgusto? ¿Tenía que ser precisamente el día en el que un servidor abandona el número que le da sentido a la vida, el 42, y entra en ese número maravilloso que homenajea a una de las bebidas con más solera de los de mi quinta, el 43?

Si queridos lectores sí. Hoy, 17 de enero de 2013, día de San Antón, Patrón de los Animales, el autor de Scientia cumple 43 años, el mismo número mágico que da nombre al mítico Licor 43, esa bebida llena de colorantes, saborizantes y malvadas sustancias químicas… como es el caso del bendito alcohol.

Brindemos por la química con Licor 43… y esperemos sentados por si nos entran ganas de ir a por un Big Mac.

Jose

* Si te ha gustado el post puedes menearlo aquí. Gracias.

Nota 1: Por favor los regalos al fondo a la izquierda.

Nota 2: Esta entrada participa en la XXI Edición del Carnaval de la Química que en esta ocasión se aloja en el blog: Pero eso es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.

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Dominio público » Lo que la película ‘Lincoln’ no dice sobre Lincoln

Lo que la película ‘Lincoln’ no dice sobre Lincoln

17 ene 2013

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Vicenç Navarro
Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Policy Studies and Public Policy. The Johns Hopkins University

La película Lincoln, producida y dirigida por uno de los directores más conocidos de EEUU, Steven Spielberg, ha reavivado un gran interés por la figura del presidente Lincoln, uno de los presidentes que, como el presidente Franklin D. Roosevelt, ha intervenido siempre en el ideario estadounidense con gran recuerdo popular. Se destaca tal figura política como la garante de la unidad de EEUU, tras derrotar a los confederados que aspiraban a la secesión de los Estados del Sur de aquel Estado federal. Es también una figura que resalta en la historia de EEUU por haber abolido la esclavitud, y haber dado la libertad y la ciudadanía a los descendientes de las poblaciones inmigrantes de origen africano, es decir, a la población negra, que en EEUU se conoce como la población afroamericana.

Lincoln fue también uno de los fundadores del Partido Republicano que en sus orígenes fue directamente opuesto al Partido Republicano actual, que está hoy altamente influenciado por un movimiento –el Tea Party- chauvinista, racista y sumamente reaccionario detrás del cual hay intereses económicos y financieros que quieren eliminar la influencia del gobierno federal en las vidas económicas, sociales y políticas del país. El Partido Republicano fundado por el presidente Lincoln era, por el contrario, un partido federalista, que consideró al gobierno federal como garante de los Derechos Humanos. Y entre ellos, la emancipación de los esclavos, tema central de la película Lincoln, fue al que Lincoln dio mayor hincapié. Terminar con la esclavitud significaba que el esclavo pasaba a ser trabajador, dueño de su propio trabajo.

Ahora bien, Lincoln, incluso antes de ser presidente, consideró otras conquistas sociales como parte también de los Derechos Humanos, y entre ellas, el derecho del mundo del trabajo a controlar, no sólo su trabajo, sino también el producto de su trabajo. El derecho de emancipación de los esclavos transformaba al esclavo en una persona libre asalariada, unida –según él- en lazos fraternales con los otros miembros de la clase trabajadora, independientemente del color de su piel. Sus demandas de que el esclavo dejara de serlo y de que el trabajador –tanto blanco como negro- fuera el dueño, no sólo de su trabajo, sino también del producto de su trabajo, eran igualmente revolucionarias. La emancipación de la esclavitud requería que la persona fuera la dueña de su trabajo. La emancipación de la clase trabajadora significaba que la clase trabajadora fuera la dueña del producto de su trabajo. Y Lincoln demandó los dos tipos de emancipación. El segundo tipo de emancipación, sin embargo, ni siquiera se cita en la película Lincoln. En realidad, la ignora. Y utilizo la expresión “ignora” en lugar de “oculta”, porque es del todo posible que los autores de la película o del libro sobre el que se basa ni siquiera conozcan la historia real de Lincoln. La Guerra Fría en el mundo cultural e incluso académico de EEUU (que continúa existiendo) y el enorme dominio de lo que en allí se llama la Corporate Class (la clase de los propietarios y gestores del gran capital) sobre la vida, no sólo económica, sino también cívica y cultural, explica que la historia formal de EEUU que se enseña en las escuelas y en las universidades sea muy sesgada, purificada de cualquier contaminación ideológica procedente del movimiento obrero, sea socialismo, comunismo o anarquismo. La gran mayoría de estudiantes estadounidenses, incluso de las universidades más prestigiosas y conocidas, no saben que la fiesta del 1º de Mayo, celebrada mundialmente como el Día Internacional del Trabajo, es una fiesta en homenaje a los sindicalistas estadounidenses que murieron en defensa de trabajar ocho horas al día (en lugar de doce), victoria que inició tal reivindicación exitosa en la mayoría de países del mundo. En EEUU, tal día, el 1º de Mayo, además de no ser festivo, es el día de la Ley y el Orden -Law and Order Day- (ver el libro People’s History of the U.S., de Howard Zinn). La historia real de EEUU es muy distinta a la historia formal promovida por las estructuras de poder estadounidenses.

Las ignoradas y/o ocultadas simpatías de Lincoln

Lincoln, ya cuando era miembro de la Cámara Legislativa de su Estado de Illinois, simpatizó claramente con las demandas socialistas del movimiento obrero, no sólo de EEUU, sino también mundial. En realidad, Lincoln, tal como indiqué al principio del artículo, consideraba como un Derecho Humano, el derecho del mundo del trabajo a controlar el producto de su trabajo, postura claramente revolucionaria en aquel periodo (y que continúa siéndolo hoy), y que ni la película ni la cultura dominante en EEUU recuerda o conoce, convenientemente olvidada en los aparatos ideológicos del establishment estadounidense controlados por la Corporate Class. En realidad, Lincoln consideró que la esclavitud era el dominio máximo del capital sobre el mundo del trabajo y su oposición a las estructuras de poder de los Estados sureños se debía precisamente a que percibía estas estructuras como sustentadoras de un régimen económico basado en la explotación absoluta del mundo del trabajo. De ahí que viera la abolición de la esclavitud como la liberación no sólo de la población negra sino de todo el mundo del trabajo, beneficiando también a la clase trabajadora blanca, cuyo racismo él veía que iba en contra de sus propios intereses. Lincoln también indicó que “el mundo del trabajo antecede al capital. El capital es el fruto del trabajo, y no hubiera existido sin el mundo del trabajo, que lo creó. El mundo del trabajo es superior al mundo del capital y merece la mayor consideración (…) En la situación actual el capital tiene todo el poder y hay que revertir este desequilibrio”. Lectores de los escritos de Karl Marx, contemporáneo de Abraham Lincoln, recordarán que algunas de estas frases eran muy semejantes a las utilizadas por tal analista del capitalismo en su análisis de la relación capital/trabajo bajo tal sistema económico.

Le sorprenderá a gran número de lectores saber que los escritos de Karl Marx influenciaron a Abraham Lincoln, tal como documenta en gran detalle John Nichols en su excelente artículo  “Reading Karl Marx with Abraham Lincoln Utopian socialists, German communists and other republicans” publicado en Political Affairs (27/11/12), y del cual extraigo las citas así como la mayoría de datos publicados en este artículo. Los escritos de Karl Marx eran conocidos entre los grupos de intelectuales que estaban profundamente insatisfechos con la situación política y económica de EEUU, como era el caso de Lincoln. Karl Marx escribía regularmente en The New York Tribune, el rotativo intelectual más influente en Estados Unidos en aquel periodo. Su director Horace Greeley se consideraba un socialista y un gran admirador de Karl Marx, al cual invitó a ser columnista de tal diario. En las columnas de su diario incluyó gran número de activistas alemanes que habían huido de las persecuciones ocurridas en la Alemania de aquel tiempo, una Alemania altamente agitada, con un naciente movimiento obrero que cuestionaba el orden económico existente. Algunos de estos inmigrantes alemanes (conocidos en el EEUU de aquel momento como los “Republicanos Rojos”) lucharon más tarde con las tropas federales en la Guerra Civil, dirigidos por el presidente Lincoln.

Greeley y Lincoln eran amigos. En realidad Greeley y su diario apoyaron desde el principio la carrera política de Lincoln, siendo Greeley el que le aconsejó a que se presentara a la presidencia del país. Y toda la evidencia apunta que Lincoln era un ferviente lector del The New York Tribune. En su campaña electoral para la presidencia de EEUU invitó a varios “republicanos rojos” a integrarse en su equipo. En realidad, ya antes, como congresista, representante de la ciudadanía de Springfield en el Estado de Illinois, apoyó frecuentemente los movimientos revolucionarios que estaban ocurriendo en Europa, y muy en especial en Hungría, firmando documentos en apoyo de tales movimientos.

Lincoln, gran amigo del mundo del trabajo estadounidense e internacional.

Su conocimiento de las tradiciones revolucionarias existentes en aquel periodo no era casual sino que era fruto de sus simpatías con el movimiento obrero internacional y sus instituciones. Animó a los trabajadores de EEUU a organizar y establecer sindicatos y continuó haciéndolo cuando fue presidente. Y varios sindicatos le nombraron miembro honorario. En su respuesta a los sindicatos de Nueva York subrayó “vosotros habéis entendido mejor que nadie que la lucha para terminar con la esclavitud es la lucha para liberar al mundo del trabajo, es decir, a liberar a todos los trabajadores. La liberación de los esclavos en el Sur es parte de la misma lucha por la liberación de los trabajadores en el Norte”. Y durante la campaña electoral, el presidente Lincoln promovió la postura en contra de la esclavitud indicando explícitamente que la liberación de los esclavos les permitiría a los trabajadores exigir los salarios que les permitirían vivir decentemente y con dignidad, ayudando con ello a aumentar los salarios de todos los trabajadores, tanto negros como blancos.

Marx, y también Engels, escribieron con entusiasmo sobre la campaña electoral de Lincoln, en un momento en que ambos estaban preparando la Primera Internacional del Movimiento Obrero. En un momento de las sesiones, Marx y Engels propusieron a la Internacional que enviara una carta al presidente Lincoln felicitándolo por su actitud y postura. En su carta, la Primera Internacional felicitaba al pueblo de EEUU y a su presidente por, al terminar con la esclavitud, haber favorecido la liberación de toda la clase trabajadora, no solo estadounidense, sino también la mundial.

El presidente Lincoln respondió, agradeciendo la nota y respondiendo que valoraba el apoyo de los trabajadores del mundo a sus políticas, en un tono cordial, que, por cierto, creó gran alarma entre los establishments económicos, financieros y políticos a ambos lados del Atlántico. Estaba claro, a nivel internacional que, como señaló más tarde el dirigente socialista estadounidense Eugene Victor Debs, en su propia campaña electoral, “Lincoln había sido un revolucionario y que por paradójico que pudiera parecer, el Partido Republicando había tenido en su orígenes una tonalidad roja”.

La revolución democrática que Lincoln inició y que nunca se desarrolló.

Ni que decir tiene que ninguno de estos datos aparece en la película Lincoln, ni son ampliamente conocidos en EEUU. Pero, como bien señalan John Nichols y Robin Blackburn (otro autor que ha escrito extensamente sobre Lincoln y Marx), para entender Lincoln hay que entender el periodo y el contexto en los que él vivió. Lincoln no era un marxista (término sobreutilizado en la literatura historiográfica y que el propio Marx denunció) y no era su intento eliminar el capitalismo, sino corregir el enorme desequilibrio existente en él, entre el capital y el trabajo. Pero, no hay duda de que fue altamente influenciado por Marx y otros pensadores socialistas, con los cuales compartió sus deseos inmediatos, claramente simpatizando con ellos, llevando su postura a altos niveles de radicalismo en su compromiso democrático. Es una tergiversación histórica ignorar tales hechos, como hace la película Lincoln.

No hay duda de que Lincoln fue una personalidad compleja con muchos claroscuros. Pero las simpatías están escritas y bien definidas en sus discursos. Es más, los intensos debates que ocurrían en las izquierdas europeas se reproducían también en los círculos progresistas de EEUU. En realidad, la mayor influencia sobre Lincoln fue la de los socialistas utópicos alemanes, muchos de los cuales se refugiaron en Illinois huyendo de la represión europea.

El comunalismo que caracterizó a tales socialistas influenció la concepción democrática de Lincoln, interpretando democracia como la gobernanza de las instituciones políticas por parte del pueblo, en el cual las clases populares eran la mayoría. Su famoso dicho (que se ha convertido en el espléndido eslogan democrático más conocido en el mundo –Democracy for the people, of the people and by the people- claramente señala la imposibilidad de tener una democracia del pueblo y para el pueblo sin que sea realizada y llevada a cabo por el mismo pueblo. De ahí que viera la liberación de los esclavos y del mundo del trabajo como elementos esenciales de tal democratización. Su concepto de igualdad llevaba inevitablemente un conflicto con el dominio de tales instituciones políticas por el capital. Y la realidad existente hoy en EEUU y que detallo en mi artículo “Lo que no se ha dicho en los medios sobre las elecciones en EEUU” (Público, 13.11.12)es una prueba de ello. Hoy la Corporate Class controla las instituciones políticas de aquel país.

Últimas observaciones y un ruego

Repito que ninguna de estas realidades aparece en la película. Spielberg no es, después de todo, Pontecorvo, y el clima intelectual estadounidense todavía está estancado en la Guerra Fría que le empobrece intelectualmente. “Socialismo” continúa siendo una palabra mal vista en los círculos del establishment cultural de aquel país. Y en la tierra de Lincoln, aquel proyecto democrático que él soñó nunca se realizó debido a la enorme influencia del poder del capital sobre las instituciones democráticas, influencia que ha disminuido enormemente la expresión democrática en aquel país. Y la paradoja hiriente de la historia es que el Partido Republicano se haya convertido en el instrumento político más agresivo hoy existente al servicio del capital.

Por cierto, agradecería que todas las personas que encuentren este artículo interesante lo distribuyan ampliamente, incluyendo en su distribución a los críticos de cine, que en su promoción de la película, seguro que no dirán nada del otro Lincoln desconocido en su propio país (y en muchos otros, incluyendo España). A uno de los fundadores del movimiento revolucionario democrático ni siquiera se le reconoce como tal. Su emancipación de los esclavos es una gran victoria que hay que celebrar. Pero Lincoln fue incluso  más allá. Y de esto ni se habla.